En los últimos meses, la palabra “edulcorante” ha resonado en escuelas, charlas entre maestros y padres de familia, pero, ¿qué significa realmente este término y por qué se dice que podrían ser perjudiciales para los niños? Aquí en La Mejor FM te contaremos todo sobre esta palabra que parece haberse puesto de moda.
¿Qué son los edulcorantes y para qué sirven?
Los edulcorantes son sustancias diseñadas para endulzar alimentos y bebidas sin las calorías del azúcar tradicional, los hay de dos tipos: naturales, como la stevia, y artificiales, como el aspartame, la sucralosa o la sacarina. Su promesa es simple: dulzura sin culpa. Sin embargo, esta aparente ventaja podría esconder riesgos, especialmente para los más pequeños.
¿Por qué los edulcorantes son dañinos para los niños?
El consumo de edulcorantes en niños despierta alertas por varias razones clave:
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- Alteran el paladar: Pueden acostumbrar a los niños a sabores extremadamente dulces, haciendo que rechacen frutas, verduras y otros alimentos naturales.
- Impacto en el metabolismo: Aunque no aportan calorías, estudios sugieren que su uso frecuente podría desregular el apetito y el metabolismo infantil.
- Microbiota en riesgo: Algunos edulcorantes artificiales podrían modificar las bacterias intestinales, afectando la digestión y la salud a largo plazo.
Por eso, los expertos en nutrición infantil recomiendan evitarlos y priorizar una dieta basada en sabores naturales, sin aditivos artificiales que puedan interferir en el desarrollo de los niños.
¿Qué tipo de edulcorante existe?
Si te preguntas qué opciones hay en el mercado, aquí te lo explicamos de forma clara y sencilla:
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- Edulcorantes naturales: Extraídos de fuentes como plantas, incluyen la stevia, el xilitol y el eritritol. Son una opción más cercana a la naturaleza, pero su consumo debe ser moderado.
- Edulcorantes artificiales: Creados en laboratorios, como el aspartame, la sacarina y la sucralosa, son mucho más dulces que el azúcar y se encuentran en productos “light” o “sin azúcar”.
Aunque algunos no aportan calorías y otros tienen un bajo contenido energético, su uso excesivo —especialmente en niños— podría traer efectos inciertos a largo plazo. La clave está en reducir la dependencia de sabores artificiales y apostar por una alimentación equilibrada desde la infancia.
Los edulcorantes pueden parecer una solución rápida para evitar el azúcar, pero su impacto en la salud infantil merece atención. Optar por alimentos naturales, sin añadidos artificiales, no solo protege su bienestar, sino que fomenta hábitos saludables que durarán toda la vida. ¿Y tú, qué eliges para el futuro de tus pequeños?