Los perfumes no solo nos acompañan, sino que también son pequeños tesoros que reflejan nuestra personalidad. Sin embargo, muchos descuidamos su almacenamiento y terminan perdiendo aroma, color e intensidad.
Para que tus fragancias favoritas duren más tiempo, expertos en cuidado de perfumes comparten algunos consejos clave:
Aleja tus perfumes de la luz
Aunque esos frascos de Dior, Narciso o Jean Paul se vean perfectos sobre el tocador, la luz directa del sol es su peor enemiga. La exposición solar oxida la fragancia, cambiando su color y aroma, de manera similar a cómo el vino pierde calidad al dejarlo al sol.
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La recomendación es guardarlos en un lugar oscuro y fresco, como un cajón o una caja cerrada. Si no quieres ocultarlos, procura mantenerlos lejos de ventanas.
Evita el calor y los cambios bruscos de temperatura
El calor es otro enemigo silencioso. Colocar perfumes cerca de radiadores, secadores o en el baño puede alterar su composición química, acelerar la evaporación y hacer que huelan a rancio. Lo ideal es almacenarlos en lugares con temperatura estable, como un armario interno del dormitorio, lejos de fuentes de calor directo.
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Mantén siempre el frasco bien cerrado
El contacto con el aire es devastador para las fragancias. Si los frascos no están correctamente cerrados, el alcohol se evapora y el aroma pierde fuerza. Asegúrate de que el tapón encaje a la perfección y evita abrirlos más de lo necesario. Los perfumes con vaporizador no deben ser rellenados ni manipulados, para no comprometer la fórmula original.
No agites el perfume
Aunque parece un gesto inocente, agitar el perfume acelera su oxidación. Pequeñas burbujas o separación de líquidos son normales y no afectan su calidad.
Si llevas tu fragancia contigo, opta por formatos mini o viales recargables que protejan el contenido de golpes y cambios de temperatura. Tiendas como Primor ofrecen opciones prácticas y elegantes para esto.
Señales de que tu perfume ha perdido calidad
Un perfume en mal estado cambia de color, se oscurece o desarrolla un aroma ácido o débil. Si notas que huele diferente en la piel, probablemente ha comenzado a oxidarse. Aunque ya no sea ideal para usarlo como fragancia, aún puede servir como ambientador para cajones, pañuelos o sábanas, siempre que no cause irritación.
Con estos simples cuidados, tus perfumes podrán mantenerse frescos y duraderos, permitiéndote disfrutar de cada fragancia como el primer día.
